Cooperación Sur-Sur: soluciones a medida.
En América Latina y el Caribe, los países enfrentan desafíos comunes: desigualdad persistente, vulnerabilidad climática, brechas territoriales y la necesidad de acelerar un desarrollo sostenible. En este contexto, la cooperación Sur-Sur y triangular se consolida como una herramienta clave para compartir soluciones prácticas entre países que comparten realidades similares.
El nuevo informe del sistema de las Naciones Unidas sobre el apoyo a la cooperación Sur-Sur y triangular en la región muestra que, cada vez más, los países intercambian conocimientos, tecnologías y experiencias para abordar problemas concretos: desde la inclusión social y la protección ambiental, hasta la transformación digital y el fortalecimiento institucional.
La cooperación entre países del Sur permite acceder a aprendizajes adaptados a contextos comparables, evitando soluciones “importadas” que no siempre responden a las realidades locales. Así, experiencias en agricultura sostenible, políticas sociales o gestión de riesgos pueden ser adaptadas e implementadas con mayor eficacia en el país.
El informe también destaca que el sistema de las Naciones Unidas actúa como facilitador de estos intercambios, conectando a gobiernos, instituciones públicas y socios técnicos. Este rol es clave para asegurar que las iniciativas no solo se compartan, sino que se transformen en políticas públicas concretas que beneficien a las personas.
Otro hallazgo importante es que la cooperación Sur-Sur no se limita a grandes proyectos. Muchas veces se trata de acciones concretas y focalizadas: capacitaciones técnicas, asistencia entre instituciones pares, o intercambio de metodologías que ayudan a mejorar servicios públicos esenciales, como la salud, la educación o la protección social.
En el caso de Paraguay, estas modalidades de cooperación ya han contribuido a fortalecer capacidades nacionales en áreas prioritarias, alineadas con el Marco de Cooperación de las Naciones Unidas en el país. Esto incluye el desarrollo sostenible, la reducción de desigualdades, la resiliencia ante el cambio climático y el fortalecimiento del Estado para garantizar derechos.
El informe subraya además la importancia de contar con sistemas de información más sólidos para medir los resultados de estas iniciativas. Mejorar el seguimiento y la evaluación permitirá demostrar con mayor claridad el impacto real de la cooperación en la vida de las personas, algo fundamental para orientar futuras inversiones y alianzas.
Mirando hacia el futuro, el documento plantea que el potencial de la cooperación Sur-Sur y triangular en la región sigue siendo enorme. Para Paraguay, fortalecer estos espacios de intercambio representa una oportunidad estratégica para acelerar el desarrollo sostenible, aprovechar innovaciones regionales y posicionarse como un socio activo en la construcción de soluciones compartidas.
En un mundo cada vez más interconectado, la colaboración entre países del Sur demuestra que el desarrollo también puede construirse desde la experiencia propia, con solidaridad, aprendizaje mutuo y un firme compromiso con no dejar a nadie atrás.