Las misiones de paz de las Naciones Unidas han evolucionado profundamente en las últimas décadas. Hoy, la participación de las mujeres es reconocida como un factor clave para construir una paz más sostenible, inclusiva y cercana a las comunidades. Lejos de limitarse a funciones específicas, las mujeres se desempeñan como personal militar, policial y civil, participando en tareas que van desde la protección de civiles hasta la mediación, la logística, la planificación o las comunicaciones.
Una presencia en crecimiento
Durante muchos años, la participación femenina fue mínima. En 1993, las mujeres representaban apenas el 1 % del personal uniformado desplegado en operaciones de paz. Hoy la cifra ha aumentado de manera significativa: en 2022, las mujeres constituían el 7,9 % del personal militar, policial y de justicia en misiones en el terreno, con porcentajes mayores en la policía (14,4 %) y personal de justicia (43 %). Además, cerca del 30 % del personal civil en estas operaciones son mujeres, y cada vez más ocupan posiciones de liderazgo en las misiones.
Si bien el avance es notable, la paridad aún es un objetivo en construcción. Datos recientes indican que, en 2025, alrededor del 10 % del personal uniformado en misiones para el mantenimiento de la paz son mujeres.
¿Por qué Naciones Unidas impulsa la participación de más mujeres en las misiones de paz?
La decisión de aumentar la participación femenina responde a razones estratégicas, operativas y éticas. Las Naciones Unidas han constatado que la presencia de mujeres mejora la efectividad de las operaciones.
En primer lugar, las mujeres facilitan el contacto con la población local, especialmente con mujeres y niñas que han sufrido violencia o que, por normas culturales, se sienten más seguras al interactuar con personal femenino. Esto fortalece la confianza en las misiones y permite recopilar información clave para la protección de civiles y la prevención de conflictos.
En segundo lugar, la inclusión de mujeres aporta perspectivas diversas en la toma de decisiones y contribuye a respuestas más integrales ante situaciones complejas. Su participación ayuda a abordar de manera más eficaz problemáticas como la violencia sexual en los conflictos, que afecta desproporcionadamente a mujeres y niñas.
Además, las mujeres en misión sirven como modelos de liderazgo y empoderamiento, promoviendo la igualdad de género en contextos donde la presencia femenina en fuerzas de seguridad es limitada. Esto puede generar transformaciones sociales positivas y reforzar la legitimidad de las misiones ante las comunidades locales.
Hacia una paz más inclusiva
La incorporación creciente de mujeres en las operaciones de paz se enmarca en el principio de “Mujeres, Paz y Seguridad”, que reconoce que la participación plena y significativa de las mujeres es esencial para prevenir conflictos y consolidar la paz a largo plazo.
Las Naciones Unidas continúan alentando a los Estados Miembros —responsables de aportar el personal militar y policial— a incrementar el número de mujeres desplegadas, con metas específicas de participación en distintos tipos de funciones y contingentes.
Un cambio que transforma las operaciones de paz
Hoy, las mujeres no solo participan en las misiones de paz: contribuyen a redefinirlas. Su presencia amplía la capacidad de las operaciones para proteger a las poblaciones vulnerables, fomentar la confianza comunitaria y promover sociedades más justas tras los conflictos.
Avanzar hacia una mayor participación femenina no se trata únicamente de una cuestión de equidad, sino una estrategia para lograr misiones de paz más eficaces, legítimas y sostenibles. En un mundo atravesado por crisis complejas, la inclusión de las mujeres en la edificación de la paz representa, cada vez más, una condición indispensable para consolidar la seguridad y el desarrollo duradero.
Agradecemos al Departamento de Mantenimiento de Paz y a la Misión de las Naciones Unidas en Chipre por el material para esta nota.