Historia
31 agosto 2026
Marlene, la obstetra que eligió llevar salud a las comunidades más alejadas del Chaco
La historia de Marlene muestra cómo una profesional de la salud puede convertirse en un puente entre los servicios públicos y comunidades que enfrentan grandes distancias, barreras geográficas y culturales. “Donde haya trabajo, yo voy”.Con esa frase, Marlene Nilda Meza resume una decisión que tomó hace más de 16 años: ejercer la obstetricia allí donde más se necesita.Nacida en San Ignacio, Misiones, Marlene llegó en 2009 a La Patria, una pequeña localidad chaqueña ubicada a más de 650 kilómetros de Asunción. Desde entonces, su trabajo la ha llevado a recorrer extensos territorios para acompañar a mujeres embarazadas y acercar servicios de salud sexual y reproductiva a comunidades indígenas.En el Chaco, las distancias forman parte de la vida cotidiana. Algunas comunidades se encuentran a más de 100 kilómetros entre sí y los caminos y las condiciones climáticas pueden dificultar aún más los traslados. El propio Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) reconoce que en las comunidades indígenas persisten barreras de acceso relacionadas con la distancia, la falta de transporte, las condiciones de los caminos y las diferencias lingüísticas y culturales.Por eso, en estos territorios, llegar a tiempo puede hacer toda la diferencia.Cuando la distancia también es una barrera para la saludEn Paraguay nacen cada año decenas de miles de niñas y niños. Según los registros oficiales del MSPBS, en 2023 se registraron 91.423 nacidos vivos en el país. En 2021 habían sido 103.766 y en 2022, 98.206, mostrando una tendencia descendente en los nacimientos registrados.La gran mayoría de estos nacimientos cuenta con la asistencia de profesionales calificados. En 2024, el 98,6% de los nacidos vivos del país fueron asistidos por médicos, enfermeras u obstetras. Pero el promedio nacional también oculta diferencias territoriales: ese porcentaje fue de 89,3% en Presidente Hayes y de 95,7% en Boquerón, dos departamentos del Chaco.La diferencia puede parecer pequeña en términos porcentuales, pero adquiere otra dimensión cuando se trata de comunidades dispersas, ubicadas a decenas o incluso cientos de kilómetros de un establecimiento de salud.El MSPBS ha señalado que en el Bajo Chaco son frecuentes la atención en zonas aisladas y el traslado de mujeres embarazadas a largas distancias. Las inundaciones y las sequías pueden complicar todavía más estos desplazamientos. Reducir los partos domiciliarios y fortalecer la respuesta ante emergencias obstétricas son, por ello, prioridades para la red sanitaria de la región.Es en este contexto donde se desarrolla el trabajo cotidiano de Marlene.Más que atender: acompañarCuando asumió como responsable de salud sexual y reproductiva en la región sanitaria de Mariscal Estigarribia, Marlene tuvo que enfrentar uno de los momentos más difíciles para los servicios de salud: la pandemia de COVID-19.Recorrió comunidades indígenas, acompañó a mujeres embarazadas y trabajó para mantener el acceso a la planificación familiar incluso en un escenario marcado por las restricciones y las dificultades de movilidad.Más adelante, la inauguración de la Unidad de Salud de la Familia (USF) de la comunidad nivaclé Campo Loa abrió un nuevo capítulo. Marlene decidió asumir el liderazgo de este espacio, que atiende a una población de alrededor de 1.700 personas pertenecientes a varias comunidades cercanas.La comunicación es parte fundamental de ese trabajo. Muchas personas de la zona se comunican principalmente en lengua nivaclé, y la radio comunitaria se convirtió en una aliada para acercar información sobre salud y derechos.La radio como puenteA través de la radio comunitaria 89.5 FM, Marlene comparte información sobre los servicios disponibles en la USF, los días y horarios de atención, los métodos anticonceptivos y las opciones que ofrece el sistema público de salud.La idea es sencilla: para que un servicio sea realmente accesible, las personas primero tienen que saber que existe, conocer cómo utilizarlo y sentirse escuchadas y respetadas.La estrategia tuvo resultados concretos.Cuando Marlene llegó a Campo Loa, encontró más de 46 mujeres embarazadas. A partir del fortalecimiento del registro, la consejería, el acceso a métodos anticonceptivos y el trabajo de información en la radio comunitaria, esa cifra se redujo a 16 embarazos, aun con una población que había aumentado.“La comunidad escucha la radio, participa y se informa sobre sus derechos sexuales y reproductivos y así se refuerza el vínculo entre el servicio de salud y la población”, explica.La experiencia refleja algo que el Ministerio de Salud también identifica como fundamental: acercar los servicios a las comunidades, trabajar con un enfoque intercultural y adaptar la atención a las realidades culturales y lingüísticas de los pueblos indígenas.Partos en caminos, carpas y ambulanciasA lo largo de sus años de trabajo, Marlene ha asistido nacimientos en lugares muy distintos a una sala de partos: en chozas, carpas, ambulancias e incluso al costado de caminos.“Aunque hoy tenemos una ambulancia para derivaciones, muchas mujeres deciden parir en su comunidad, confiando en el vínculo que hemos construido a lo largo de los años”, cuenta.No es una situación excepcional en territorios donde las distancias pueden ser enormes.En 2015, por ejemplo, el propio MSPBS registró una intervención de Marlene en la que tuvo que recorrer 120 kilómetros hasta la comunidad indígena Pykasu. La mujer estaba en trabajo de parto y fue trasladada posteriormente otros 97 kilómetros hasta la USF de La Patria, donde se produjo el nacimiento.Hoy, el Ministerio continúa fortaleciendo estrategias para acercar la atención a las comunidades. En 2024 puso en marcha un proyecto específico para extender el acceso y la cobertura de salud materna e infantil en zonas rurales dispersas, comunidades indígenas y zonas fronterizas del Chaco. El proyecto incluye acciones para reducir las demoras ante emergencias obstétricas y fortalecer las redes de atención en Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay.Y el trabajo continúa. En 2026, equipos de salud han seguido realizando jornadas extramurales en comunidades indígenas del Chaco, llevando controles prenatales, planificación familiar, vacunación y otros servicios directamente a los territorios.Información para decidirPara Marlene, la salud sexual y reproductiva no se limita a la atención durante el embarazo o el parto.También significa que las mujeres puedan acceder a información, conocer sus opciones y decidir libremente si quieren tener hijos, cuándo y cuántos.Ese trabajo es especialmente importante entre adolescentes. Marlene señala que uno de los desafíos actuales es el embarazo en edades tempranas, incluso desde los 13 años. Al mismo tiempo, observa un cambio positivo: cada vez más madres acompañan a sus hijas a los servicios de salud para recibir información y acceder a métodos anticonceptivos.Los datos del MSPBS muestran la dimensión de este desafío. En 2023 se registraron 405 nacimientos de niñas de entre 10 y 14 años y 10.691 nacimientos de adolescentes de 15 a 19 años.La información y la consejería pueden convertirse así en herramientas para ampliar las posibilidades de las nuevas generaciones.Una profesión que acerca derechosEl trabajo de Marlene se desarrolla en un momento importante para la obstetricia en Paraguay. En abril de 2026 fue promulgada la Ley N.º 7636/2026, “Del Obstetra en la República del Paraguay”, que actualiza el marco legal de la profesión y reconoce la identidad del obstetra como una rama especializada de la ciencia médica.Pero más allá de las normas, su historia pone rostro a una realidad concreta: en muchos lugares del país, las y los profesionales de obstetricia son parte esencial de la puerta de entrada al sistema de salud.En el Chaco, ese trabajo implica recorrer grandes distancias, enfrentar caminos difíciles, comunicarse en distintas lenguas, comprender otras formas de entender la salud y construir confianza con las comunidades.El Plan Nacional de Salud Sexual y Salud Reproductiva 2024–2030 del MSPBS plantea precisamente el desafío de garantizar un acceso universal a estos servicios, con un enfoque de derechos, género e interculturalidad.Para el UNFPA, contribuir a que las personas puedan ejercer sus derechos sexuales y reproductivos y acceder a servicios de calidad, independientemente de dónde vivan, es parte fundamental de su mandato.Impacto del trabajo de la ONU en ParaguayEl Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) trabajan conjuntamente para reducir las brechas de acceso a la salud sexual y reproductiva en comunidades indígenas y rurales del Chaco.Este trabajo incluye el fortalecimiento de los servicios de planificación familiar, la capacitación de los equipos de salud, la incorporación de métodos anticonceptivos de larga duración y el desarrollo de materiales de información en lenguas indígenas, construidos junto con las propias comunidades. La comunicación también es parte de la estrategia: promotoras y promotores indígenas y profesionales de salud participan en la creación de mensajes adaptados a las lenguas y cosmovisiones locales.Los resultados muestran que cuando la información, los servicios y los insumos llegan más cerca de las personas, aumenta también la posibilidad de que puedan tomar decisiones informadas sobre su vida reproductiva. En Boquerón, por ejemplo, el trabajo conjunto del MSPBS y el UNFPA permitió incrementar en un 60% el número de usuarias de métodos anticonceptivos entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de 2024. El UNFPA también apoyó la incorporación del implante subdérmico y la ampliación de la oferta de métodos anticonceptivos reversibles de larga duración en los servicios de salud del Chaco.Para Naciones Unidas, el desafío es que el lugar donde una persona nace o vive no determine sus posibilidades de acceder a información, atención y servicios de calidad. En territorios como el Chaco, eso significa trabajar junto al Estado y las comunidades para que los derechos puedan ejercerse también allí donde las distancias son enormes y las barreras son mayores.Equipo de redacción: Carolina Ravera Castro / Zunilda Acosta
Fotografías: © UNFPA en Paraguay / Laura Iparraguirre Agradecemos al Fondo de Población de las Naciones Unidas en Paraguay por el material para esta nota.
Fotografías: © UNFPA en Paraguay / Laura Iparraguirre Agradecemos al Fondo de Población de las Naciones Unidas en Paraguay por el material para esta nota.